domingo, 16 de febrero de 2014


El sueño de la fusión nuclear, más cerca

Después de varias décadas de esfuerzos fallidos, investigadores consiguen por primera vez que un reactor produzca una buena cantidad de la energía limpia, inagotable y segura de las estrellas

El sueño de la fusión nuclear, más cerca
Eddie Dewald (LLNL)
La pieza dirige los haces de láser hacia el combustible dentro del depósito
El sueño de la fusión nuclear, más cerca
Después de varias décadas de esfuerzos internacionales y tras una interminable lista de intentos fallidos, un equipo del Lawrence Livermore National Laboratory acaba de conseguir, por vez primera, que un reactor de fusión nuclear produzca más energía de la que consume. Un gran paso hacia el objetivo de poder usar en el futuro una fuente energética inagotable y limpia, la misma que utilizan las estrellas. El logro se publica hoy en la revista Nature.
El mayor problema con el que se han enfrentado hasta ahora los reactores de fusión nuclear ha sido el de generar una cantidad de energía igual o superior a la que se necesita para poner en marcha el proceso de fusión. De hecho, a las altísimas temperaturas a las que la fusión nuclear se produce (decenas de miles de grados), la materia (hidrógeno o helio) que se usa como combustible no está en estado sólido, ni líquido ni gaseoso, sino en un "cuarto estado" llamado plasma. Y dado que no existe en el mundo un material capaz de contener plasma, los "contenedores" del combustibles no pueden ser físicos, sino magnéticos o, más recientemente, generados por láser. El problema, conocido como de "confinamiento del plasma" requiere de una gran cantidad de energía para funcionar. De hecho, más energía de la que el reactor es capaz de producir.
Por eso, el "Santo Grial" de la fusión nuclear ha sido, y es, ser capaces de conseguir un balance energético positivo que permita su uso industrial. Un paso clave en este camino es lograr "ganancias de combustible" mayores que la unidad, donde la energía generada a través de la fusión supere a la cantidad de energía invertida para el funcionamiento del reactor.
A pesar de que la ignición del plasma sigue siendo el objetivo final, aún por resolver, el hito de obtener ganancias de combustible ha sido logrado por primera vez en un reactor de fusión operado por científicos del Lawrence Livermore National Laborstory. En su artículo de Nature, los investigadores detallan una serie de experimentos en el reactor NIF (National Ignition Facility) en los que han conseguido un rendimiento energético que es una orden de magnitud superior a cualquiera de los llevados a cabo hasta el momento en todo el mundo. "Lo que resulta realmente excitante -explica Omar Hurricane, autor principal del artículo- es que estamos viendo un aumento constante en la producción de energía procedente del proceso de arranque".
Lo que han conseguido los investigadores es una especie de "rebote" de partículas alfa (núcleos de helio producidos por la fusión en el reactor de núcleos de deuterio y tritio), de forma que las partículas alfa, en lugar de escapar, depositan su energía en el combustible. Al hacerlo, contribuyen al calentamiento del combustible (deuterio y tritio, DT), incrementando el número de reacciones nucleares (de fusión), lo cual a su vez produce más partículas alfa. Este proceso de retroalimentación es el mecanismo que permite la ignición del reactor.

Seguro y estable

El proceso, detallado en el artículo de Nature, ha sido demostrado en una serie de experimentos en los que el rendimiento de la fusión se ha incrementado sistemáticamente en más de un factor 10 con respecto a anteriores intentos.
Los experimentos han sido diseñados con el máximo cuidado para evitar la ruptura de la carcasa plástica que rodea y limita el combustible DT a medida que aumenta la presión. Algo que se logró modificando el pulso laser utilizado para comprimir el combustible de forma que suprimiera la inestabilidad que, en experimentos anteriores, llevaba inevitablemente a la ruptura del contenedor.
Los resultados de estos experimentos han coincidido, mucho mejor que cualquier experimento anterior, con las simulaciones informáticas existentes, proporcionando un nuevo modelo para predecir el comportamiento de la materia bajo condiciones similares a las que se producen durante una explosión nuclear.
Además, los experimentos constituyen una demostración palpable de que es posible mantener de forma segura y estable las reservas de combustible. "Hay mucho trabajo por hacer, y problemas físicos que es necesario abordar antes de llegar al final -afirma Hurricane- , pero nuestro equipo está trabajando en todos esos desafíos, y eso es lo que motiva a todos los científicos".


La imagen de la Sábana Santa, ¿provocada por un terremoto?

Investigadores italianos creen que la radiación por neutrones causada por un seísmo en Jerusalén en el año 33 d.C. dejó «impresa» la figura en la tela y que la datación por radiocarbono realizada en 1988 puede estar «equivocada»

La imagen de la Sábana Santa, ¿provocada por un terremoto?
La Sábana Santa de Turín.

Un grupo de investigadores italianos sugiere en una investigación publicada en la revista Meccanica, una publicación científica especializada, que un terremoto ocurrido en la antigua Jerusalén en el año 33d.C. pudo haber provocado la aparición de la imagen de un hombre crucificado en la famosa Sábana Santa de Turín, que la tradición y muchos creyentes consideran que envolvió el cuerpo de Jesús. Los científicos, del Politécnico de Turín, creen que la radiación de neutrones causada por el seísmo pudo dejar «impresa» la figura en la tela de lino y que la datación por carbono 14 realizada en 1988 y que dice que el tejido es mucho más moderno puede estar equivocada por el mismo motivo.
El año 1988 los laboratorios de Oxford, Tucson y Zurich publicaron los resultados de los análisis efectuados con el método del carbono 14 a tres muestras de la sábana de unos 50 miligramos cada una, datando el tejido entre los años 1260 y 1390. Los resultados del experimento, con una fiabilidad del 95%, fueron publicados en la prestigiosa revista Nature ante el desagrado de muchos de los estudiosos de la sábana de Turín, que veían peligrar la mayor reliquia de la Cristiandad.
Otros investigadores, sin embargo, han sugerido que el sudario es mucho más antiguo y que el proceso de datación es incorrecto debido a la radiación por neutrones, un proceso que resulta de la fusión o la fisión nuclear y durante el cual se liberan neutrones libres que reaccionan con los núcleos de otras moléculas estables para formar nuevos isótopos de carbono. Quienes así piensan consideran que remiendos en la tela, la exposición al fuego -un incendio en 1.532 obligó a remendar la sábana-, sustancias químicas o agentes radiactivos pueden falsear los resultados.

Emisión de neutrones

El asunto es muy controvertido, pero el equipo italiano va por la misma línea. Cree que las ondas de presión de alta frecuencia generadas en la corteza terrestre durante los terremotos son la fuente de esas emisiones de neutrones. De esta forma, los investigadores sugieren que la emisión de neutrones de un terremoto histórico ocurrido el año 33 dC en la antigua Jerusalén (8.2 en la escala de Richter), podría haber sido lo suficientemente fuerte como para dejar la imagen en la Sábana Santa (a través de la captura de neutrones térmicos en núcleos de nitrógeno), al mismo tiempo que podría haber aumentado el nivel de isótopos de carbono-14 que se encuentran en las fibras de lino. Esto podría haber confundido las pruebas de datación por radiocarbono 1988.
La Sábana Santa, una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura, muestra la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre con barba. Apareció en la localidad francesa de Lirey a mediados del siglo XIV, propiedad del caballero Geoffroy de Charny, quien levantó una iglesia para su adoración. Fue presentada como la mortaja de Cristo y desde entonces es la reliquia más conocida y controvertida de la Historia, cruzando la frontera entre ciencia y religión. Como es un objeto tan polémico, seguramente la hipótesis de los investigadores de Turín será pronto discutida.

domingo, 9 de febrero de 2014

Las moscas “espaciales” tienen mayor debilidad Las moscas “espaciales” tienen mayor debilidad Las moscas criadas en un transbordador espacial estadounidense muestran una deficiencia en áreas de su sistema de inmunidad que comparten los humanos y otros mamíferos, según un estudio que difundió Public Library of Science ONE. Los científicos ya sabían que el vuelo espacial afecta las respuestas de inmunidad, según indicó Deborah Kimbrell, del Departamento de Biología Molecular y Celular en el Colegio de Ciencias Biológicas de la Universidad de California, en Davis, autora principal del estudio. Las moscas del tipo Drosophila, como las del estudio, comparten muchos aspectos fundamentales del sistema de inmunidad con los mamíferos tales como ratones y humanos. Con fondos de la agencia espacial estadounidense NASA, Kimbrell y sus colegas iniciaron el primer estudio de la inmunidad de las Drosophilas en ambientes de gravedad aumentada, y luego micro gravedad en el vuelo espacial. Durante una misión de doce días del transbordador Discovery se enviaron al espacio huevos de moscas que toman unos diez días para desarrollarse hasta ser adultas. Cuando las moscas retornaron a la Tierra, Kimbrell y sus colegas probaron sus respuestas a dos tipos de infecciones: un hongo, que las moscas combaten mediante una senda de inmunidad mediada por el receptor Toll, y una bacteria que los insectos resisten mediante un gen llamado Imd

Leer más en http://www.eldia.com.ar/edis/20140209/Las-moscas-espaciales-tienen-mayor-debilidad-revistadomingo3.htm
Las moscas “espaciales” tienen mayor debilidad Las moscas “espaciales” tienen mayor debilidad Las moscas criadas en un transbordador espacial estadounidense muestran una deficiencia en áreas de su sistema de inmunidad que comparten los humanos y otros mamíferos, según un estudio que difundió Public Library of Science ONE. Los científicos ya sabían que el vuelo espacial afecta las respuestas de inmunidad, según indicó Deborah Kimbrell, del Departamento de Biología Molecular y Celular en el Colegio de Ciencias Biológicas de la Universidad de California, en Davis, autora principal del estudio. Las moscas del tipo Drosophila, como las del estudio, comparten muchos aspectos fundamentales del sistema de inmunidad con los mamíferos tales como ratones y humanos. Con fondos de la agencia espacial estadounidense NASA, Kimbrell y sus colegas iniciaron el primer estudio de la inmunidad de las Drosophilas en ambientes de gravedad aumentada, y luego micro gravedad en el vuelo espacial. Durante una misión de doce días del transbordador Discovery se enviaron al espacio huevos de moscas que toman unos diez días para desarrollarse hasta ser adultas. Cuando las moscas retornaron a la Tierra, Kimbrell y sus colegas probaron sus respuestas a dos tipos de infecciones: un hongo, que las moscas combaten mediante una senda de inmunidad mediada por el receptor Toll, y una bacteria que los insectos resisten mediante un gen llamado Imd.

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Buscado en la naturaleza desde hace 85 años sin resultados, físicos han conseguido detectarlo por fin en laboratorio

Todos los imanes tienen dos polos, el norte y el sur. Aunque partiéramos uno en mil pedazos, incluso a un nivel atómico, cada pedazo infinitesimal mantendría los dos polos de forma invariable. Sin embargo, hace casi 85 años, un pionero de la física teórica, Paul Dirac, predijo la existencia en el Universo de algo que parece imposible, partículas con un solo polo magnético, llamado monopolo (el norte sin el sur, o viceversa). Desde entonces, científicos de todo el mundo han tratado de encontrarlas sin ningún resultado, incluso en rocas lunares o antiguos minerales fosilizados. Ahora, un equipo del Amherst College (EE.UU.) y la Universidad de Aalto (Finlandia) ha creado en laboratorio el primer monopolo del mundo. El logro, publicado en la revista Nature, allana el camino para la detección de estas partículas en la naturaleza, lo que, según los físicos, sería un desarrollo revolucionario comparable con el descubrimiento del electrón.
«La creación de un monopolo magnético sintético puede proporcionarnos una visión sin precedentes del monopolo magnético natural, si es que existe», dice David S. Hall, de Amherst. En lugar de buscarlo en la naturaleza, los físicos crearon e identificaron los monopolos magnéticos sintéticos en un campo magnético artificial generado por un condensado de Bose-Einstein, un gas atómico extremadamente frío cercano al cero absoluto.
Después de resolver muchos problemas técnicos, el equipo se vio recompensado con las fotografías que confirmaban la presencia de los monopolos en los extremos de pequeños remolinos cuánticos dentro del gas ultrafrío. Según Hall, el resultado demuestra experimentalmente que las estructuras predichas por Dirac existen en la naturaleza.

Superconductores

Hall cree que la investigación puede ayudar en el desarrollo y la comprensión de nuevos materiales, como superconductores de alta temperatura para la transmisión sin pérdidas de la electricidad. También proporciona una base más sólida para las búsquedas actuales de monopolos magnéticos en el famoso Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Modelos teóricos previos que describen el período justo después del Big Bang predicen que deberían ser bastante comunes, pero un modelo especial para la expansión del Universo que se desarrolló más tarde explicó la extrema rareza de estas partículas.
«Este es un descubrimiento increíble. Poder confirmar el trabajo de uno de los físicos más famosos es probablemente una oportunidad única en la vida», asegura Michael Ray, autor principal de la investigación.
Crean el imán de un solo polo, un sueño de la Física
Los investigadores David Hall y Michael Ray

El químico que inventa compañías farmacéuticas 'verdes'

El investigador Avelino Corma mostrando un modelo químico.
Es probable que a muchos lectores se les atragantasen en el instituto las reacciones químicas de oxidación y reducción. Pero seguro que no se le complicaron tanto a sus propios pulmones. El intercambio de electrones entre dos reactivos (uno se oxida y el otro se reduce) es el prodigio que ocurre en nuestro cuerpo más de 20.000 veces al día cada vez que respiramos. Y también es la clave de la fotosíntesis que mantiene con vida a todo el reino vegetal. Pero este proceso químico se utiliza en multitud de industrias para producir todo tipo de sustancias. Normalmente tiene un coste en forma de residuo, ya que es necesario usar un compuesto químico capaz de ceder electrones y que queda como desecho después de la reacción. Pero, ¿qué ocurriría si se pudiese utilizar agua como donador de electrones y no hubiese residuos?
Eso mismo es precisamente lo que acaba de descubrir un equipo de científicos liderado por el prestigioso investigador español Avelino Corma, del Instituto de Tecnología Química, dependiente de la Universidad Politécnica de Valencia y del CSIC. El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, propone un método que permite producir un gran número de principios activos usados en la industria farmacológica utilizando agua como compuesto donador de electrones y luz -visible o ultravioleta- como la fuente de energía necesaria para encender la mecha de la reacción química.
En los procesos que implican el uso de enzimas para producir fármacos siempre es necesaria la presencia de otro compuesto, llamado cofactor, que ayuda a la enzima a actuar aportándole los electrones que necesita para activarse. Pero, una vez que ha cedido estas partículas cargadas negativamente, el cofactor queda desactivado y es preciso volver a activarlo con otro compuesto capaz de devolverle sus electrones. En la industria farmacéutica actual, para esto se usan unas moléculas llamadas cosustratos, pero una vez que han realizado su trabajo quedan como un residuo químico del que hay que deshacerse.

Hacia una industria más limpia y barata

«Con la producción actual con cosustratos, por cada kilo de producto se genera un kilo de un subproducto que no sirve para nada y que hay que gestionar, lo que implica un coste», explica a EL MUNDO Avelino Corma, autor principal del trabajo llevado a cabo junto con investigadores de la Universidad de Tecnología de Delft (Holanda). Además, estos cosustratos hay que comprarlos y resultan caros, lo que encarece el producto farmacéutico final. «Utilizando agua como cosustrato, el único residuo que se obtiene es oxígeno. Es bonito, ¿no?», dice Corma. «Se consume agua, pero el agua es barata».
Aún es pronto para hablar de una aplicación inmediata, pero el equipo del Instituto de Tecnología Química de Valencia ya está trabajando en posibles moléculas sobre las que aplicar el nuevo método.
«Hay que ser realista. Este es un descubrimiento que abre la posibilidad de producir fármacos generando oxígeno como único residuo. Pero desde el descubrimiento hasta el diseño de un reactor o de una planta para producir de esta forma pueden pasar cinco o seis años», reconoce Avelino Corma.
Parece inevitable preguntarse por qué no se le había ocurrido a nadie antes. Corma cree que responde a la excesiva especialización de los científicos. «Quien trabaja con enzimas, no está muy al corriente de fotoquímica. Y a un fotoquímico le costará trabajar con procesos enzimáticos. Así que es difícil que se les ocurra algo así», opina.
De momento, el método está patentado, pero habrá que esperar a que la industria haga números y vea si el método de Corma es una nueva revolución para la producción de fármacos. En apenas una semana, ya ha recibido varios correos interesándose por el trabajo.

"Dono todo lo que gano por mis patentes"

A Avelino Corma no le entiende nadie fuera de España. Es el investigador nacional con más patentes licenciadas a empresas -las que dan dinero-. Más de 25 de sus procesos se están utilizando en la actualidad en procesos industriales de grandes compañías petroleras o farmacéuticas, entre otras. Y cuatro de ellos han pasado a ser tecnologías de grandes procesos y están produciendo alrededor de 40 toneladas de producto final cada hora. Con estas cifras, cualquier investigador en EEUU o Europa tendría su jubilación más que solucionada. Pero Avelino Corma no. Él sólo cuenta con su nómina del Instituto de Tecnología Química (ITQ). Y no son pocas las veces que colegas del extranjero se quedan boquiabiertos al saber que dona hasta el último euro que gana fuera de la investigación pública. «Cada año firmo una donación al centro de investigación por valor de todo lo que he obtenido con mis patentes», asegura Corma sin darse importancia. «La cantidad varía cada año, pero suele ser de unos 80.000 o 90.000 euros anuales», dice. El ITQ ha generado en los últimos 10 años más de 150 patentes. Y alrededor de 80 de ellas han sido desarrolladas directamente a través de contratos de investigación con empresas privadas. En total, los avances realizados por el equipo de Avelino Corma reportan unos ingresos de unos 400.000 euros anuales. Y de todo eso, el profesor de investigación que está detrás no huele ni un euro. Por esa razón fue distinguido en 2010 con la Medalla de Oro de la Década en Investigación Química -galardón que le entregó su colega químico de formación Alfredo Pérez Rubalcaba-. Y fue expuesto por la entonces ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, como ejemplo a seguir por su capacidad para tejer lazos entre la ciencia básica y la aplicación empresarial. Pero tanto la remuneración de ese galardón, como las de las decenas de premios que ha recibido por todo el mundo, también las ha donado. «Esto nos permite dar becas y contratar equipos por nosotros mismos, con dinero de contratos con empresas, sin esperar los fondos de proyectos del Ministerio», dice Corma. «En este momento tenemos contratadas a 50 personas entre licenciados y doctores gracias a este dinero». El ITQ nació en 1990 de la mano de Avelino Corma en un local del garaje de la Universidad Politécnica de Valencia. Hoy, es el único centro de excelencia Severo Ochoa de Química de toda España.

La cara solo expresa cuatro emociones básicas

La alegría y la tristeza se identifican fácilmente de forma universal, pero el miedo y la sorpresa y, por otro lado, el enfado y el asco, comparten en origen la misma gestualidad

La cara solo expresa cuatro emociones básicas

La tristeza y la alegría (las dos de la derecha) son fácilmente reconocibles, mientras que el miedo y la sorpresa y la ira y la repugnancia comparten una gestualidad común en sus inicios


Que la cara es el espejo del alma es un axioma comúnmente aceptado.Levantar una ceja, abrir mucho los ojos o esbozar una sonrisa pueden comunicar más sobre nuestro estado de ánimo o nuestras intenciones que un discurso entero. Algunos antropólogos creen que esas muecas faciales se aprenden del ámbito social en el que estamos inmersos, y cambian, como bien deben conocer los aficionados a los viajes exóticos para no meterse en problemas, según el entorno cultural. Fue el psicólogo Paul Ekman quien introdujo en su día una perspectiva evolutiva. Identificó seis emociones básicas universalmente reconocidas y fácilmente interpretadas con independencia del idioma o la cultura: alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco. Podría pensarse que son innatas, producto de la evolución. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Glasgow (Escocia) afirma que son demasiadas. El equipo, que ha publicado sus conclusiones en la revista Current Biology, las reduce tan solo a cuatro.
En sus experimentos, Ekman fotografió durante dos años los gestos de los miembros de la tribu Fore en Nueva Guinea para después mostrarlos a individuos de todo el mundo, que supieron reconocer las emociones sin problemas. De esa forma dedujo las seis emociones básicas cuyas expresiones parecen idénticas para toda la humanidad.
Los investigadores de Glasgow han desafiado las teorías de Ekman fijándose, con la ayuda de un software especial, en los diferentes músculos de la cara que participan en la recreación de las emociones, así como en el plazo de tiempo que tarda cada músculo en activarse. El sistema, denominado Generative Face Grammar, utiliza cámaras para capturar una imagen tridimensional de las caras de personas especialmente entrenadas para activar los 42 músculos faciales individuales de manera independiente. A partir de ahí un ordenador puede generar distintas expresiones faciales en un modelo en 3D, que se muestra a voluntarios para comprobar si son capaces de identificarlas.
De esta forma, el equipo llegó a la conclusión de que, si bien las señales de las expresiones faciales de felicidad y tristeza son claramente distintas durante todo el proceso, el miedo y la sorpresa comparten al principio un gesto en común: los ojos abiertos. Del mismo modo, la ira y el asco comparten, también en su comienzo, la nariz arrugada.

Señales de peligro

Según los investigadores, estos gestos podrían representar las señales de peligro más básicas. «En primer lugar, las señales de peligro tempranas otorgan ventaja a los demás, permitiendo una huida más rápida. En segundo lugar, las ventajas fisiológicas para quien las expresa -la nariz arrugada impide la inspiración de partículas potencialmente dañinas, mientras que abrir mucho los ojos aumenta el consumo de la información visual útil para huir- son mayores cuando los movimientos faciales se hacen temprano», explica la psicóloga Rachael Jack, responsable del estudio.
«La investigación pone en duda la idea de que la comunicación de las emociones humanas comprende seis categorías básicas, psicológicamente irreductibles. En cambio, sugerimos que hay cuatro expresiones básicas de la emoción», continúa. La especialista cree que, con el tiempo, cuando los humanos emigraron por todo el mundo, la diversidad socioecológica probablemente especializó las expresiones faciales antes comunes, y alteró el número, la variedad y el tipo de señales a través de las diferentes culturas, hasta el punto de que algunas pueden dejarnos perplejos.
El equipo está interesado ahora en desarrollar su estudio observando las expresiones faciales de diferentes culturas, incluidas las poblaciones de Asia oriental, que interpretan algunas de las seis emociones clásicas de forma diferente, poniendo más énfasis en las señales de los ojos que en los movimientos de la boca en comparación con los occidentales. Sin duda, servirá para conocermos mejor a nosotros mismos, ya que el lenguaje no verbal constituye la mayor parte de nuestra producción comunicativa.


Descubren en el Reino Unido las huellas humanas más antiguas fuera de África

La erosión ha dejado al descubierto en una playa de Norfolk cincuenta huellas fosilizadas de 800.000 años de antigüedad

Museo de historia natural de londres
Las huellas humanas más antiguas conocidas fuera de África
Arqueólogos británicos han descubierto en la costa de Norfolk (este de Inglaterra) las huellas humanas más antiguas conocidas hasta ahora fuera de África, de unos 800.000 años de edad.
La erosión ha dejado al descubierto en una playa de la localidad de Happisburgh cerca de cincuenta huellas fosilizadas de 800.000 años de antigüedad, las cuales corresponden a un grupo de unos cinco individuos de una especia humana primitiva que podría estar relacionada con los homínidos de Atapuerca (España).
El hallazgo se debe a investigadores del Museo Británico, el Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad Queen Mary, que han publicado el descubrimiento en el último número de la revista científica Plos One.
En la última década, los arqueólogos ya habían encontrado utensilios para la caza de cerca de un millón de años de antigüedad en una zona que durante ese periodo estaba unida a la Europa continental y era el hábitat de grandes animales como mamuts, hipopótamos y rinocerontes.
Solo se conocen otros tres grupos de huellas humanas más antiguos que el de Norfolk, todos ellos en África, de donde se cree que los primeros humanos prehistóricos emergieron hace unos dos millones de años.
Los científicos distinguieron las nuevas huellas en un momento de marea baja, gracias a que el oleaje ha retirado en los últimos tiempos los sedimentos que las recubrían.

¿De Homo Antecessor?

Nick Ashton, arqueólogo del Museo Británico, relató que él y sus colegas se apresuraron a tomar fotografías y modelos en tres dimensiones de las huellas, antes de que el constante oleaje al que están sometidas las erosione.
«En un primer momento no estábamos seguros de lo que veíamos, pero aquellos huecos parecían huellas humanas. Me pregunté si podía ser cierto. Si lo era, podían ser las huellas más antiguas fuera de África, algo absolutamente increíble», describió Ashton a la cadena BBC.
«No podemos estar seguros sobre qué especie humana fue la que dejó las huellas, pero sabemos por la antigüedad del lugar que en aquella época había en el sur de Europa una especie llamada Homo Antecessor y es posible que sean rastros dejados por esa especie humana», describió el arqueólogo.
Para Ashton, se trata de «uno de los descubrimientos más importantes, si no el más importante, que se ha hecho en el Reino Unido».
Entre las huellas que dejó hace 800.000 años el grupo de humanos, que caminaba en dirección sur, se encuentran rastros tanto de niños como de adultos, y una de ellas corresponde a un pie con una talla europea de zapato del número 42, lo que sugiere que podría corresponder a un hombre de unos 1,7 metros de altura.
El investigador Chris Stringer, del Museo de Historia Natural, señaló por su parte que «los humanos que dejaron las huellas de Happisburgh podrían perfectamente haber estado relacionados con individuos de una antigüedad similar a los de Atapuerca (España), que corresponderían al Homo Antecessor».
Esa especie primitiva era bípeda y tenía una altura similar a los humanos modernos, y se extinguió probablemente hace unos 600.000 años, mientras que los Neandertales surgieron hace unos 400.000 años, y los humanos modernos hace unos 40.000.